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Estar sentado






aus: Revista austral de ciencias sociales, numero 16, Valdivia (Chile) 2009



Vortrag in Sao Paulo auf der Konferenz "Communicacao Incommunicacao" 2006 am Centro Interdisciplinar de Semiotica da Cultura e da Midia, übersetzt aus dem Deutschen ins Spanische von Breno Onetto


 

Estar sentado en sillas

Como un modo de incomunicación

 


Traducción original de Breno Onetto M. El siguiente texto fue leído en traducción simultánea para el 3° Encontró Internacional Comunicaçâo, Cultura e Midia (organizado por el CISC, o Centro Interdisciplinar de Semiótica de la Cultura y los Medios), que tuvo lugar en San Pablo, Brasil, entre el 20 - 22 de octubre del 2006. Presentación En tan sólo 150 años la sociedad ha devenido del homo erectus histórico al homo sedens de la sociedad pos-industrializada de hoy. Estamos sujetos a nuestras sillas, a nuestros cotidianos asientos mucho más de lo que creemos; no se trata sólo de una postura externa sino de una actitud interna que (de) forma o diseña la cultura de nuestra civilización occidental. Hajo Eickhoff, historiador cultural berlinés, ha tematizado esto en su obra e investigación sobre la función y crisis de una sociedad sedentaria como la que nos es a todos familiar. Ha escrito y editado algunos libros sobre el estar-sentado, erradicando por completo las sillas de su hogar. En su casa sólo hay alfombras como si se tratara de una carpa beduina, con suerte algunos taburetes en un piso de cocina algo más elevado pero sin sillas propiamente. La consecuencia va mucho más allá de este tipo de acciones, naturalmente; la explicación crítica a la cultura de la sillas no es anécdota biológica si se quiere, sino también cultural. La silla no era conocida por otras culturas que no fueran las occidentales, ni por el mundo asiático ni por el africano. Su origen procede del trono real y de la religión cristiana. Los soberanos fueron sus primeros ocupantes, luego los consejeros parroquiales. En el s. X d.C. se inventó el ensillado del coro, donde se ubicaban los monjes mientras leían su lección en la iglesia, y en el s.XIV la silla profana, el primer asiento no consagrado, donde se permitía que se sentaran los representantes del gremio o de la corporación de artesanos. Recién en 1859 diseñó el carpintero y mueblista alemán, Michael Thonet, la primera silla masificada, la silla del café vienes. Hajo Eickhoff nace en 1946, estudió historia, historia del arte y filosofía en Friburgo y Aachen. En 1990 es promovido como Profesor en Berlin. Se dedica a crear exposiciones, es consejero y escritor. Entre sus publicaciones se cuentan: Himmelsthron und Schaukelstuhl. Die Geschichte des Sitzens (Trono celeste y balancín. La historia del sentarse) de 1993; Sitzen. Eine Betrachtung der bestuhlten Gesellschaft (El estar sentado. Consideraciones a una sociedad ensillada) de 1997; Form: Ethik (Forma: Etica) de 2005, en colaboración con Jan Teunen; De cultuur van het zitten op stoelen 2005; y un sin número de textos referidos a la historia de la cultura, el arte y la literatura. Voy caminando por la calle como un sedentario Fernando Pessoa Mi conferencia trata del continuo que va de la comunicación a la incomunicación, una continuidad que para mí define la historia de la culturización del hombre. Ya mi conferencia muestra algo de la comunicación, yo no hablo ni una palabra de portugués y me encuentro entregado a la traducción de Norval Baitello Junior, a quien quisiera también agradecer. Sólo él puede transformar la incomunicación de mi discurso carente de sentido y darle sentido. Quisiera dar una idea del fenómeno particular de la incomunicación con el ejemplo del sentarse en sillas. Las sociedades modernas son sociedades sedentarias. En ellas, el estar sentado en sillas es una cotidianeidad, banal y habitual. Y sin embargo, la imagen que entrega un sedentario es más bien extraña y bizarra. Si el estar erguido y el caminar es la característica del hombre en el reino animal, su particularidad cultural es el estar sentado en sillas. El hombre moderno es homo sedens. Pero ¿de dónde proviene la silla? ¿Qué significa estar sentado? El origen de occidente es ese devenir sedentario. Los cazadores y recolectores se paseaban alrededor y se alimentaban de cereales, frutas y animales. Fue luego que sucedió lo asombroso. Se decidieron a quedarse en un lugar. Comenzaron a erigir casas y a alcanzar poder mediante la posesión de un territorio -a través de la propiedad. Con la casa recorta el hombre un trozo de espacio del orbe y se protege frente al cosmos. Aquí encontramos una primera incomunicación: un recortarse del hombre de la totalidad del ser. Lo que no aconteció sin vergüenza, pues el hombre notó un repentino silencio del universo y concibió su acto como un delito frente a los dioses. Para compensación de esta casi insoportable incomunicación la comunidad eligió a un individuo desde su medio para instalarlo violentamente en un mueble de altura de la rodilla. La persona devino rey y el objeto se denominó trono y entronizado fue forzado a quedarse inmóvil y con la espalda derecha sobre el trono. Para gastar su energía sólo le quedó una posibilidad: orientarse hacia adentro y configurarse un paisaje interno espiritual, que él pudiese recorrer espiritual y emocionalmente. La comunidad forzó al rey a una cultura interior (a cultivarse interiormente); hizo de él un mediador cultural que debía restablecer el contacto perdido con el cosmos. Como representante de la comunidad, el rey se comunicaba con las potencias del ser, y esta comunicación de una comunidad con el cosmos ocurrió para occidente en los tronos, y teniendo como base un cuerpo limitado y doblado, pero con una conciencia ampliada. El rey era el puesto. Su cuerpo establecido en el trono debía ser visto como un sacrificio en el que los miembros individuales de la comunidad se descargaban. El rey empero era también la ley (la disposición) y fue investido de gran poder. En la antigüedad y en el medioevo las sillas no jugaban ningún rol en lo cotidiano. Recién en el marco del cristianismo el entronizar devino paulatinamente un estar sentado y a partir del trono se desarrolló la silla o el simple asiento en un proceso que duró 1200 años. Es un proceso de la expansión que pasa desde el rey y el emperador por encima de los papas, sacerdotes y monjes hasta las capas superiores de la burguesía. En el siglo XI los monjes desarrollaron la sillería de coro, a través de la cual con la ayuda de un asiento plegable podían ellos tenerse en pie, inclinarse y estar sentados en un lugar muy estrecho. Ellos lo venían desarrollando a partir del siglo X, a partir de las indicaciones de Benedicto de Nursia. La sillería sometió a los monjes a un ritual con una postura muy rigurosa. En la sillería del coro resalta claramente la incomunicación -la sillería aísla a los monjes los unos de los otros y somete sus cuerpos a una formación radical de ascesis y espiritualismo. Con Bernardo de Clerveaux entraban los monjes con 18 años al monasterio y volvían a salir por las puertas del cielo con 28. "Si os apura la devoción", les decía él a los novicios, ante la entrada del monasterio, "dejad vuestros cuerpos afuera". En la sillería del coro y sobre el trono, devienen los cuerpos incomunicados, para que las fuerzas espirituales e intelectuales tomen la palabra. Simultáneamente los cuerpos aspiran a una modificación de la postura erguida. A partir de la demanda de los ya devenidos poderosos gremios, de colocar a sus representantes en asientos idénticos a las sillerías del coro en la iglesia, es que se desarrollaron las primeras sillas comunes -las sillas profanas- que transformaron a los representantes en presidentes. El estar sentado en el mundo cotidiano fue una invención de la Europa moderna. Con la reforma, el estar sentado en sillas experimentó una enorme difusión. La burguesía que hubo alcanzado un enorme influjo político, se buscó como representación sillas para sus habitaciones. Simultáneamente llegaron las sillas también al entorno de prósperos comerciantes donde se asocia la silla con la mesa y medianamente al calcular con el hacer balanza. Con el ejercicio de la profesión ciudadana en la postura de asiento, el estar sentado logra una función profana. En un proceso que duró alrededor de 300 años, los ciudadanos lograron conseguir el derecho al asiento y fueron instalando paulatinamente el estar sentado, de tal manera que la silla alrededor de 1850 había alcanzado a las capas sociales más bajas. Fue la Revolución Francesa la que suprimió el privilegio del asiento e hizo del derecho de silla un acto democrático fundamental. Con la producción de la primera silla fabricada en masa -de la silla del café vienes- se envió la silla vienesa a todo el mundo como mensajera de un nuevo tipo humano, del homo sedens. Pero ¿en qué consiste el lado interior del estar sentado en sillas? Es una forma de tranquilidad y de complacencia interna. Ya el sedere romano significaba no únicamente estar sentado/sentarse sino esencialmente también apaciguar. El sufijo sed como en siedeln (asentarse), sesshaft (sedentario), sedativ (sedativo) y sitzen (estar sentado), pero también en sillón (Sessel) o sedimento (Sediment) es una fórmula básica para todo lo tranquilizante y posado/puesto (Gesetzte), y que delata su sentido fisiológico, para llegar a someter en una incomunicación a determinadas funciones corporales. La fuerza formadora del entronizar no sólo tranquiliza y promueve la inmovilidad corporal, sino que transforma también la vida de a pie en una vida sobre posaderas. Todavía en el siglo XIX se decía: "el rey no tiene pies". La mayoría de los ritos del trono eran severos. Los futuros soberanos podían ser martirizados en las vísperas de la entronización. Incluso durante su soberanía corrían una difícil suerte. Los soberanos asirios eran castigados por el modo de proceder de sus súbditos, por lo que ellos disponían de reyes suplentes. Si un soberano era castigado, le seguía un suplente en el trono. En la Bengala del siglo XV era rey aquél que estaba sentado en el trono, fuese quién fuese y como sea que hubiese llegado allí. De las tribus africanas se informa que en ellos era costumbre que se arrastrara por los arbustos al rey que estaba amarrado al trono, darle una patada al trono y al rey mantenerlo en esa posición casual en la que el trono se mantiene en reposo. En la división de soberanos poderosos reside su sacrificio, su incomunicación debía conservar a la estirpe y la tribu mantener la comunicación con el todo. Si fracasaba la fuerza del soberano en el aseguramiento de una buena cosecha, podía ser asesinado y silenciado sin más. Éste es un ejercitarse en el estar sentado y con ello la drástica limitación de la comunicación humana con su entorno la encontramos en el colegio, el que debe defendernos de los estímulos que molestan al proceso de aprendizaje, hasta que el niño se oriente hacia el interior y pueda concentrarse sobre procesos racionales y controlar las emociones como alguna vez lo hicieran los reyes; el niño de clase media debe espiritualizarse y debe instruirse en las fuerzas de la abstracción. El rey estaba sentado sin una mesa. Y sin embargo, la mesa y la silla se transforman, en el trabajo de conjunto para el hombre, en una enorme productividad que éste nunca se llegó a imaginar. Ella es la que ha deparado la riqueza material de Europa, diferenciado y especificado el espíritu de lo occidental, pero también ha vuelto quebradizo su cuerpo y tornó su sentimiento esquivo. El efecto aparentemente tranquilizador del estar sentado reside en que, en el sentarse la musculatura pierna-posadera se tensa y la pelvis se hunde hacia atrás, de modo que la silla pueda intervenir en el cuerpo de dos maneras, por la respiración y por la musculatura. La postura sentada en ángulo recto, causa una tensión de la musculatura completa del esqueleto que reduce la actividad respiratoria. Ya que una escasa respiración tensa los músculos y los músculos tensionados reducen la actividad respiratoria, la respiración y la musculatura contribuyen a formar un circuito de tensión muscular y de reducción respiratoria hasta el punto en que el que está sentado logre el reposo con un mínimo nivel de energía y una mínima movilidad del cuerpo. En la posición de reposo del cuerpo y de su reducida energía se configuran las fuerzas de la contención, del control y del resentimiento con las cuales el hombre moderno ha instaurado su mundo espiritual. Sólo que él puede conseguir su cualidad mental únicamente sobre la base de su incomunicación con el cuerpo. El individuo de clase media de la sociedad sedentaria está sentado de un modo distinto que el rey. El rey meditaba sentado para la comunidad en una postura erguida y se hallaba sentado simbólicamente en el medio. En su contra, a los individuos burgueses les es indiferente dónde, cuánto tiempo y con quién se hallen ellos sentados. Ellos en tanto que asentados son sus propios reyes y puesto que están allí sentados para sí mismos y no para otros, les es a ellos indiferente cómo es que estén sentados: ellos se hallan sentados, apoyados y sin forma, acurrucados y sin fuerza. Hasta ahora el hombre de masas no ha convertido el estar sentado en algo particular y sublime -en un ritual dador de sentido y con una elevada irradiación estética y espiritual. Para finalizar, algo más acerca del actual punto álgido del estar sentado masivo, sobre la silla de plástico que pulula desde Europa en los cafés callejeros, restaurantes, salas de conciertos y cines al aire libre. Ella ha penetrado hasta en las regiones descaminadas de los desiertos y de las altas montañas, de las nieves eternas y de los bosques, una silla de jardín hecha de plástico que cuesta tanto como dos panes. De ellas a partir de 1990 se llegaron a producir anualmente casi mil millones de ejemplares. Ella penetra el mundo en forma barata, liviana y amontonable, como signo de la sociedad del asiento. El fomento de la comunicación es variado. El hombre educa su espíritu en el estar sentado, su cultura se expresa en invenciones, se muestra en las obras de arte, de la literatura y la ciencia, ellas muestran en el intento de escurrírsele al circuito de la vida, del devorar y ser devorado, la habilidad de conducir la vida racionalmente, planificar largas empresas, controlar balances, retener lo administrado y poder realizarlo ordenadamente en los trabajos artesanales y científicos. Por otro lado (estaría) la formación múltiple de la incomunicación que se muestra en cuanto que restricciones, reducción y disminución. Espíritu, comportamiento, acción y sentimiento han sido recortados parcialmente de su contacto. Los accidentes en los discos de las vértebras muestran que la rigidez y la inmovilidad de la espina dorsal que pierde el contacto con su función irrigadora, hace que los filamentos se endurezcan y desgarren. La disminución de la movilidad termina con una buena coordinación y lleva a la pérdida de la elegancia en el caminar y otros movimientos. La disminución de la respiración lleva a una fatiga corporal y una labilidad psíquica. La pérdida en vitalidad de los sentidos lleva a déficits en el discurso social y político. La sensibilidad profunda y el órgano del equilibrio del oído comandan los sentidos y funciones corporales de tal manera que muchos habitantes primeros de los cinco continentes poseen aún hoy un buen sentido de la orientación. Los condicionamientos del caminar disponen el tronco orgánicamente sobre los pies y lo colocan sobre las articulaciones de la rodilla y de las caderas y dotan a estos hombres con una espalda fuerte que puede balancear óptimamente la cabeza sobre la espina dorsal. Con todo, la incomunicación radical entre la suela del pie y el suelo, en el estar sentado, reduce la presión de la suela del pie sobre el suelo, en una medida tal que no permite que se forme ninguna buena coordinación que funcione. Los daños en la postura física se acompañan de un incidente en la postura espiritual y emocional. Cuán importante sea la silla para una sociedad, se reconoce en lo grande de su número, de su número pueden deducirse disposiciones corporales, espirituales y vivenciales y la medida de la incomunicación. En una sociedad moderna están a disposición de cada individuo alrededor de tres a cuatro docenas de sillas. Las que se hayan por doquier: en las oficinas y en los cuartos, en los cines, escuelas y líneas férreas, en las cantinas y los aeropuertos, en los estacionamientos y teatros, en las arenas deportivas y los automóviles y esperan a ser ocupadas. Muchas sillas solitarias que cobija el mundo.



© Hajo Eickhoff 2009





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